En la aduana

Con toda la documentación preparada nos disponemos a pasar el control de inmigración en el aeropuerto O’Hare de Chicago tras soportar una cola de aproximadamente 1 hora de duración. En el momento en que te toca pasar, el proceso será mas o menos rápido dependiendo de los datos que ya dispongan de tí y de la cara de sospechoso que puedas tener para el inspector. Laura y yo pasamos juntos al presentar yo a Laura como mi hija. Un inspector de espesos bigotes canos me hace tan solo tres preguntas en un inglés bastante correcto: ¿Cuál es el motivo de mi visita a los Estados Unidos?, ¿Por cuanto tiempo voy a permanecer en el país?, y ¿Cuál va a ser nuestra dirección en Chicago? Como un padre y una hija que van a visitar a otro hijo del primero, que es International Visiting Student en el Illinois Institute of Technology, no resultamos muy sospechosos, el inspector de inmigración procede a cogernos todas las huellas dactilares, a sacarnos  una fotografía, y a sellarnos el pasaporte y el formulario de aduanas. !Admitted!

Después de pasar el control de inmigración tienes que pasar el control de aduanas. Dos agentes de aduanas nos recogen el formulario que rellenamos en el avión y nos selló el inspector de inmigración y, sin prestarnos la menor atención, nos dejan pasar. Ni registrar maletas, ni bolsos de mano, ni nada de nada.

!Ahora sí que estamos en Chicago!